Dos informes periciales que se contradicen: qué comparo antes de sacar conclusiones

Antes de comparar las conclusiones de dos informes, reviso su objeto, la documentación, las visitas y la justificación de las reparaciones. Después inspecciono el inmueble para formar una opinión propia.

Dos informes técnicos anónimos sobre una mesa con planos; portada ilustrativa

Si tienes dos informes periciales con conclusiones distintas sobre el mismo inmueble, mi recomendación es no empezar por elegir el que parece darte la razón. Primero necesito comprobar qué estudia cada documento, con qué información cuenta y cómo llega a sus conclusiones. La contradicción puede ser real, pero también puede deberse a que los encargos, las visitas o los datos disponibles eran diferentes.

Mi primer paso es revisar la documentación existente: si está completa, si responde a lo que esperas que responda y si resulta adecuada para su finalidad, ya sea definir una reparación, preparar una obra o aportar una valoración técnica en un conflicto. Después visito el inmueble para formar una opinión propia. No se trata de confirmar de antemano ninguna de las dos versiones.

¿Los dos informes responden a la misma pregunta?

Dos documentos pueden referirse a una misma vivienda y estudiar cuestiones distintas. Uno puede describir humedades visibles y otro valorar una intervención de impermeabilización. Si se comparan únicamente sus conclusiones finales, pueden parecer incompatibles cuando su objeto no coincide.

Por eso reviso qué se encargó, qué elementos se analizaron y qué quedó expresamente fuera. También compruebo si el informe describe daños, interpreta sus causas, plantea reparaciones o calcula importes. Cada afirmación debe leerse dentro del alcance del trabajo realizado.

Antes de pedir otro informe, conviene reunir las versiones completas y sus anexos. Una página de conclusiones o una captura puede dejar fuera las limitaciones que explican la valoración del técnico.

Fechas, acceso y documentación: la base de la comparación

La fecha de la inspección importa tanto como la fecha de emisión. Entre dos visitas pueden haberse realizado reparaciones, haberse retirado acabados o haber cambiado las condiciones de humedad. Hay que reconstruir esa secuencia antes de interpretar una diferencia como un error.

El acceso a la inspección es otro punto esencial. Compruebo qué zonas pudo revisar cada técnico, cuáles estaban ocultas o cerradas y qué información obtuvo directamente. También reviso los planos, fotografías, antecedentes y documentos de obra que utilizó.

  • ¿Se visitaron las mismas dependencias y elementos?
  • ¿Se hicieron comprobaciones o solo una observación visual?
  • ¿Había reparaciones entre una visita y otra?
  • ¿Se aportaron a ambos técnicos los mismos antecedentes?
  • ¿Las limitaciones de acceso están explicadas?

Una limitación no invalida automáticamente el trabajo. Lo importante es que quede identificada y que las conclusiones sean compatibles con lo que realmente se pudo comprobar.

Separar observaciones, hipótesis y conclusiones

En la lectura distingo tres niveles. Una mancha fotografiada es una observación. Una posible entrada de agua por un encuentro es una hipótesis. Atribuir el daño a un defecto concreto exige una justificación que conecte ambos.

Para comparar los informes necesito localizar esa cadena: qué se ha visto, qué explicación se propone y qué datos la respaldan. También busco si se han considerado otras causas razonables y por qué se aceptan o descartan.

No valoro la solidez de una conclusión por su tono tajante. Si faltan datos para resolver una cuestión, reconocer la incertidumbre y proponer una comprobación puede ser más útil que cerrar un diagnóstico sin apoyo suficiente.

Un ejemplo hipotético de aparente contradicción

El siguiente ejemplo es hipotético; no corresponde a un trabajo de Leukos. Imagina dos informes sobre humedad en una habitación. El primero, basado en una visita interior, plantea una posible filtración desde la terraza superior. El segundo inspecciona esa terraza después de una reparación y no observa defectos en el acabado visible.

El segundo dato no demuestra por sí solo que la filtración anterior no existiera. Tampoco la primera sospecha confirma su origen. Antes de concluir, habría que revisar qué se reparó, cuándo aparecieron las manchas y qué comprobaciones se hicieron. Puede que ambos documentos describan estados diferentes o que todavía falte información para establecer la causa.

Qué dicen las reparaciones propuestas

Presto especial atención a las reparaciones. La solución propuesta permite comprobar si el razonamiento sobre el daño se traduce en una actuación coherente. No basta con que figure una partida de «reparación de humedades» o «sellado de grietas».

Reviso qué se pretende corregir, dónde se interviene y cómo se relaciona esa actuación con la causa descrita. También si se contemplan trabajos auxiliares y reposiciones necesarios. Dos propuestas con importes diferentes pueden cubrir superficies, materiales o alcances distintos.

Si hay una valoración económica, comparo unidades, mediciones y criterios de precio antes de enfrentar los totales. Un presupuesto mayor no es necesariamente más completo, y uno menor no demuestra por sí solo que la solución sea suficiente. La comparación tiene que bajar a las actuaciones concretas.

Coincidencias, dudas y necesidad de una visita propia

La revisión debe recoger también lo que ambos informes comparten. Puede existir acuerdo sobre el daño y desacuerdo solo sobre su origen o reparación. Identificar ese punto permite concentrar las nuevas comprobaciones y evita repetir trabajo sin una finalidad clara.

Después de estudiar los documentos, visito el inmueble para contrastar la información y formar mi propia opinión. Según el problema, puede hacer falta acceder a otras zonas, medir o plantear pruebas específicas. Su alcance debe justificarse; no todas las diferencias requieren la misma investigación.

La conclusión de esa revisión puede respaldar una valoración, discrepar de ambas o señalar que todavía no hay datos suficientes. Si necesitas un informe técnico o un informe pericial, definiré contigo su finalidad antes de cerrar el encargo.

Objetividad y finalidad del dictamen

La Ley de Enjuiciamiento Civil exige al perito actuar con la mayor objetividad posible. También contempla aclaraciones y crítica del dictamen, y atribuye al tribunal su valoración conforme a la sana crítica. Una comparación técnica no permite prometer qué informe prevalecerá en un procedimiento.

Los puntos anteriores son criterios de revisión, no una lista legal obligatoria. Si hay un conflicto judicial, el alcance técnico debe coordinarse con tu asesoramiento jurídico.

Si tienes informes contradictorios sobre un inmueble en Murcia, Cartagena, el Mar Menor, Torrevieja o Alicante, puedes enviarme la documentación para estudiar qué revisión necesitas. Contacta conmigo en el 613 04 65 53, por WhatsApp o en el 868 15 11 71.

Referencia

Ley de Enjuiciamiento Civil, artículos 335.2, 347 y 348. Fuente normativa de las menciones a objetividad, intervención del perito y valoración del dictamen.

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